El irrigador dental es un dispositivo muy efectivo si quieres conseguir la mejor limpieza dental posible en casa, pero debes aprender a usarlo correctamente si esperas sacar el máximo provecho de tu inversión.

Con esta guía te mostramos, paso a paso y de manera sencilla cómo usar un irrigador dental para obtener la mejor salud bucal.

Una buena rutina de limpieza con el irrigador bucal va a penetrar hasta en los lugares más inaccesibles de tu boca, liberandola por completo de la placa bacteriana, el sarro molesto que se acumula entre los dientes y también los restos de alimentos que pueden quedar atorados durante el masticado.

Si estás cansado de tener que ir al odontólogo cada par de meses para que te realice una limpieza bucal profunda, no soportas el uso exhaustivo del hilo dental, que además puede convertirse en un hábito costoso y quieres tener tu boca siempre limpia con un aliento fresco, entonces aprende cómo funciona un irrigador dental.

¿Cómo usar un irrigador bucal?

Lo primero que tienes que hacer es elegir la boquilla adecuada:
Esto es muy importante si quieres conseguir buenos resultados y además es un punto importante para evitar lastimarte durante la limpieza. La mayoría de los irrigadores dentales vienen con un juego variado de boquillas diferentes, cada una tiene un propósito diferente, aprende a usarlas.

Por lo general, incluyen dos boquillas para la limpieza diaria, una grande y una más pequeña, otra boquilla especial para el regado en la lengua (es importante no olvidar limpiar bien la lengua con el irrigador dental pues ahí se acumula gran número de bacterias que causan el mal aliento) por último, incluye una boquilla especial de alta presión que sirve para despegar el sarro de los lugares más difíciles.

Escoge la boquilla ideal para la ocasión e instálala en la cánula del irrigador.

Luego debes llenar el depósito con agua del chorro, puedes hacerlo con agua tibia, especialmente si sufres de mucha sensibilidad en los dientes. También es mejor para lograr una limpieza más efectiva.

Algunas personas eligen mezclar el agua con algún producto que facilite el proceso. Una alternativa simple y económica es usar un poco de enjuague bucal con alcohol, que ayudan a despegar la suciedad más fácil y además tienen efecto blanqueador en tus dientes.

Antes de comenzar debes elegir el nivel de presión deseado para el chorro de agua. A medida que vayas aprendiendo cómo usar irrigador dental, darás con el nivel de presión perfecto para ti. Por el momento puedes comenzar con un nivel bajo e ir ajustando a medida que aprendes.

Ten cuidado porque usar mucha presión, aunque te ayude a limpiar más rápido, puede lastimar tus encías, provocando irritación y sangrado. Las personas con ortodoncia se les recomienda usar niveles de presión altos para eliminar los residuos de alimentos atascados en el metal.

Sitúa el irrigador directamente contra el nacimiento de los dientes y limpia lentamente siguiendo el contorno. Luego hazlo en la cara interior de la dentadura