Cómo limpiar una cafetera automática

Las máquinas de café totalmente automáticas pueden preparar una gran variedad de bebidas con solo pulsar un botón. Sin embargo, hasta las más avanzadas necesitarán que les echen una mano en lo que se refiere a su limpieza y mantenimiento. Dependiendo de la tarea de limpieza, esta deberá realizarse a diario, semanalmente, mensualmente o unas cuantas veces al año. Los modelos más actuales te recordarán cuándo es el momento de realizar una sesión de limpieza o de descalcificación, e incluso es posible que te guíen a lo largo del proceso. Aun así, normalmente los usuarios desoyen algunos consejos esenciales. Tanto si quieres comprar una cafetera automática del grano a la taza como si deseas descubrir por qué tu vieja máquina de café ya no funciona tan bien como antes, aquí te presentamos la guía definitiva sobre la limpieza de las máquinas automáticas de espresso.

Manuales y programas automáticos

La primera regla para cuidar adecuadamente tu máquina de café es esta: Seguirás siempre las instrucciones del manual. Aunque hay algunos principios generales de mantenimiento, los matices y detalles difieren según el modelo y deberían seguirse al pie de la letra. Algunas máquinas contienen piezas lavables en lavavajillas, pero otras no. Algunas tienen unidades de preparación extraíbles, mientras que otras presentan unidades integradas. Algunas máquinas necesitan descalcificarse y vaciar las bandejas con más frecuencia. Los sistemas de espumado de leche también son diferentes. Por eso debes leer el manual para asegurarte de no dañarla accidentalmente.

La segunda regla es: Permitirás que se lleven a cabo los enjuagados automáticos siempre que lo solicite la máquina. Prácticamente todos los modelos son capaces de enjuagar la unidad de preparación por sí mismos y muchos también pueden limpiar el sistema de espumado. Aunque los enjuagues automáticos no te eximen de realizar una limpieza profunda, sí harán que esta sea más rápida y sencilla.

Unidad de preparación

Los especialistas en café a menudo se refieren a la unidad de preparación como el corazón de la máquina de espresso. Tienen sus motivos: ahí es donde se produce la magia entre el agua y el grano molido. Paradójicamente, la mayoría de los modelos no te recuerdan que hay que limpiar esta pieza. Incluso algunas marcas fabrican unidades de preparación no extraíbles, declarando por tanto que el enjuague automático es suficiente. Nosotros discrepamos: con el paso del tiempo, se pueden quedar adheridas algunas partículas de café molido, permitiendo que el moho y los aromas desagradables estropeen tu bebida matinal. Lo mejor es lavar la unidad de preparación todos los días bajo un chorro de agua caliente después de preparar café. Asegúrate de apagar la máquina y desenchufarla antes. Una vez limpia, pasa un paño con cuidado a la unidad de preparación y deja que acabe de secar al aire. Limpia con un paño el interior de tu máquina antes de volver a insertar la unidad de preparación.

El mínimo aceptable es limpiar la unidad de preparación una vez a la semana. Si no vas a usar tu máquina de café del grano a la taza durante una temporada, lo mejor es limpiar la unidad de preparación y dejarla fuera de la máquina para prevenir el riesgo de formación de moho. Para eliminar la acumulación de aceites en el interior de la unidad, la mayoría de los fabricantes también recomiendan usar una pastilla limpiadora una vez al mes.

Otro ritual de mantenimiento que tu unidad de preparación necesita regularmente es engrasarla para proteger las piezas y mecanismos móviles. Es buena idea hacerlo mensualmente usando aceite de silicona inodora y no tóxica. Dado que las unidades de preparación presentan diferencias de fabricación, consulta el manual para conocer las instrucciones detalladas.

Compartimento de granos

Esta es otra pieza que rara vez se menciona en las guías de limpieza; sin embargo, los compartimentos de granos acumulan aceites que pueden volverse rancios y estropear el aroma de tu café. La limpieza del compartimento de granos es sencilla: siempre que vayas a rellenarlo con granos de café, límpialo antes con un papel de cocina. No uses productos de lavado de vajilla ni ningún otro líquido limpiador que pudiera dejar un olor o un sabor desagradable en el grano.

Si tu máquina tiene un compartimento para café molido, este también debería limpiarse con un paño después de cada uso. Esta tolva está situada muy cerca de la unidad de preparación, por lo que el aire caliente y la humedad que desprende la unidad convierten a este compartimento en un lugar excelente para el moho si no se limpia con regularidad.

Depósito de agua y bandejas

Antes de cada llenado, deberías lavar el depósito de agua bajo el grifo de agua caliente sin detergente. Si usas poco la máquina de café, limpia el depósito de agua cada día o cada dos días aunque aún no esté vacío. El agua rancia estropea el mejor café. Además, si tu depósito de agua está al menos parcialmente expuesto a la luz, también se puede convertir en el lugar ideal para celebrar una fiesta de algas.

En cuanto a las bandejas de goteo, estas deberían vaciarse en cuanto se llenen o preferiblemente a diario. Las bandejas se pueden enjuagar y limpiar con detergente, ya que no afectará al sabor de tu bebida. Algunos modelos también tienen bandejas aptas para lavavajillas, por lo que no te costará ningún esfuerzo su mantenimiento.

Sistema para la leche

En general, cuanto más complejo sea tu unidad de leche más tiempo necesitarás para limpiarlo. Los tubos de vapor son los más sencillos de mantener: después de cada uso, solo tienes que expulsar vapor por el tubo unos segundos más y limpiarlo con un paño húmedo y grueso para eliminar cualquier residuo de leche que quede. Algunos modelos tienen un extremo extraíble que se puede aclarar con agua.

Si tu máquina de café tiene espumador con tubo flexible para la leche, la mayoría de los modelos permiten aclararlo automáticamente después de cada uso. Además, deberías lavar a diario todas las piezas de la unidad de leche con agua caliente para evitar que se acumule grasa y ácido láctico. No dejes leche en el contenedor durante varios días, aunque lo metas en la nevera. Si la leche empieza a agriarse, se pueden formar coágulos de leche en el vaporizador y esos son muy molestos de limpiar.

Finalmente, la mayoría de los fabricantes recomiendan limpiar la unidad de leche con una solución especial una vez a la semana. De nuevo, el manual te dará indicaciones precisas sobre cómo limpiarla correctamente.

Descalcificación

Aunque descalcificar te pueda sonar complicado, en realidad no lo es. Y es obligatorio, incluso si vives en una zona con agua blanda. Si tu máquina ha empezado a emitir ruidos extraños, prepara un café no muy bueno o se niega a cooperar, descalcificar podría ser la solución a tus problemas.

Excepto la destilada, el agua siempre contiene algo de carbonato cálcico, aunque sean unos pocos milimoles por litro. Al calentarse, se forma un residuo endurecido de calcio en el interior de tu máquina que puede dañar sus mecanismos de forma irreversible. Si el agua de tu zona es dura, es buena idea usar filtros. La mayoría de las máquinas de café tienen una tira de análisis incluida y ofrecen la opción de instalar un filtro directamente en el depósito de agua, pero también puedes usar un filtro independiente. Con esto tendrás que descalcificar con menos frecuencia, pero añadirás gastos, ya que los filtros deben cambiarse regularmente. Algunos modelos permiten introducir la información de la dureza del agua (o el filtro) y te recuerdan cuándo se debe descalcificar.

Aunque cuentes con filtros excelentes o el agua de tu zona sea blanda, es buena idea descalcificar la máquina de espresso al menos cada tres meses. También deberías hacerlo cada vez que salte el aviso. Usa el agente descalcificador recomendado por tu fabricante y sigue las instrucciones. Normalmente tendrás que extraer el filtro, agregar agua y el agente al depósito y ejecutar el programa de descalcificación. No uses descalcificadores caseros a base de vinagre o zumo de limón. Es posible que funcionen bien en electrodomésticos más sencillos, pero pueden estropear tu máquina de espresso.

Conclusión

Aunque algunas de las tareas de limpieza descritas anteriormente pueden sonar tediosas, muy pronto se convertirán en hábitos rutinarios. Además, una máquina de café automática es un dispositivo sofisticado y caro, y debería ser tratado como tal. Confía en nosotros: tu compromiso con la limpieza de tu dispositivo se verá recompensado con un funcionamiento diligente y un café impecable en todas las ocasiones.

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