La humedad no es más que la cantidad de vapor de agua presente en el aire que respiramos; es un elemento del aire que estando en correcto equilibrio con el resto de los componentes produce una cantidad de beneficios y confort a las personas, esta característica es fundamental para el sano desenvolvimiento de todos los procesos biológicos del mundo, cuando el equilibrio se rompe, bien sea porque hay exceso o escasez de humedad en el aire, entonces surgen los problemas.

Hoy en día existen tres importantes mecanismos para reducir el desbalance y mejorar la calidad del aire que respiramos en nuestras casas y sitios de trabajo como son: La ventilación mecánica, el uso de deshumificadores y la ventilación natural. A continuación, te explicamos cada uno de ellos.

La ventilación natural:

Se refiere a aquellos procesos naturales (sin intervención del hombre), dirigidos a mejorar la entrada de aire limpio y seco al interior de una casa o local. Básicamente, es airear el lugar, sin tener que recurrir a las máquinas o cualquier otro dispositivo mecánico para modificar el nivel de humedad presente en el aire.

¿Cómo se puede hacer esto? Bueno, es algo muy sencillo, sólo tienes que abrir las puertas, las ventanas y cualquier otro punto de acceso en la estructura externa de la construcción. Es necesario recalcar que la efectividad de esta técnica depende de la cantidad de vapor de agua presente en el entorno, es bueno que revises los datos sobre el índice de calidad del aire y otros parámetros relacionados con las condiciones climatológicas, disponibles en la página web de la agencia ambiental del gobierno local.

Los deshumificadores:

Estos aparatos ofrecen un solución más rápida, eficiente y muy cómoda a aquellas personas que tienen problemas causados por el exceso de humedad en sus espacios. El funcionamiento básico de estos aparatos consiste en atrapar y retener el vapor de agua presente en el ambiente, una vez en su interior, pasa por un proceso de condensación rápido y lo que quede debe ser eliminado. Este dispositivo no requiere de mucho espacio, por lo general son fáciles de manejar y los costos de instalación y mantenimiento en el caso de los equipos de mayor capacidad o uso industrial son bajos.

Además, están programados para actuar según los datos registrados por los detectores de humedad incorporados en la mecánica del deshumificador. Este sistema es completamente automático y se puede utilizar tanto en las casas como en la construcción, siempre y cuando sean de un tamaño adecuado a las capacidades del aparato.

Por último, está la ventilación mecánica que, como su nombre lo indica, consiste en la instalación de dispositivos mecánicos (extractores) en zonas de elevada humedad dentro de los edificios, establecimientos locales y construcciones de gran volumen, cuya activación provoca la circulación del aire húmedo y temperatura desde adentro hacia afuera e impulsa el aire seco desde el exterior hacia el interior gracias a un efecto de vacío o depresión. La cantidad de aire dependerá del área, el número de personas en la estancia y las actividades a desarrollar.